jueves, 17 de enero de 2013

La Masajista






Las tardes de enero son ideales para un masaje completo. No digo que las mañanas no lo sean, lo que insinúo, sugiero y afirmo es que no hay nada como una tarde de enero, con su refrescante pesadez, para darse un masaje de estimulación completa, con charla agradable, excelente música y un final  feliz, con sexo completo, en fornicación absoluta.
Escogí a Priscilla, una masajista muy especial que atiende al oeste de la ciudad. Llegar hasta ella es asomarse a un oasis pleno de refrescante relajación, sumergirse en ella es acceder a un espacio intermedio y poner la tarde en pausa, para disfrutar extasiados de una aventura sexual de exquisita sensualidad.
Atravesar San José con su estridente trepidancia de ciudad que ya resulta angosta para la vida que se vive en ella resulta un calvario. Los semáforos se detienen eternidades en sus luces rojas y la gente se mueve en sus vehículos con aburrida lentitud, el día es demasiado sofocante para tentarlo, la gente se escabulle, trata de pasar al margen de la enceguecedora luz solar.
Priscilla atiende en una zona muy agradable, privada, segura y muy conveniente. Accedo a la antesala de la habitación y me invita a pasar inmediatamente a la sala de relajamiento. Un espacio fresco,  con la puerta del balcón trasero abierta dejando penetrar la luz de la tarde que suavemente acaricia el mobiliario e ilumina la estancia. Música jazz y fusión acentúan el ambiente, cortinas transparentes se agitan suavemente con la brisa, poniendo distancia con la actividad de los vecinos.
 Afuera, lejana, se escucha la vida que sigue su espiral vertiginosa. Yo hice una pausa y me detuve en la tarde, en el extremo occidental de la ciudad, junto a Priscilla que suavemente discurre a mi lado en silenciosa discreción.
-“¿No se quiere duchar?” Pregunta delicadamente mientras sigue acomodando los paños que sirven de sábana para la camilla de masajes que se asoma  a un costado de la estancia, cerca de un perchero y una mesita que contiene diferentes tipos de aceites y fragancias, con las que ella unge el cuerpo emocionado de sus clientes, en busca de la redención física y mental.
Si busca una mujer con figura y aspecto de muñeca de pasarela, se equivocó de lugar, porque Priscilla aunque sensual y vigorosa, es una mujer rellena y bien construida. Ahora bien, si lo que busca es a una maestra de la estimulación completa y el juego de la masturbación ejercida con todo el cuerpo, entonces usted llegó al lugar adecuado.
La belleza de Priscilla es discreta pero intensa, quizás no sea una mujer para contemplar, pero es ciertamente una mujer para sentir a plenitud, porque si algo tiene ella es que se sabe hacer sentir, y qué manera de hacerlo!
Me muestra el área de la ducha y comienzo a desnudarme, ella indiferente ante mis movimientos acaba de terminar de tomar una ducha, mientras yo llegaba hasta el lugar. Se encuentra vestida, con su largo cabello aún húmedo recogido en un moño. El ambiente respira frescura, Priscilla encarna a la tarde con su acariciante seducción y es entonces cuando me dejo seducir por ella. No parece tener prisa en desnudarse, me sigue con la mirada y luego se acerca hasta mí para recoger mi ropa y llevarla hasta el perchero, donde la cuelga cuidadosamente.
Abro la ducha y el agua tibia cae sobre mis hombros, experimento un gran estremecimiento y empiezo a darme cuenta que ya estoy viviendo la experiencia, la cual empieza precisamente  con una ducha que suaviza mi piel y relaja mis músculos. Cierro la llave y me seco con una toalla limpia que puso Priscilla en la puerta. Luego salgo y me dirijo hasta la estancia de relajamiento donde ella aún vestida me invita a acostarme desnudo, boca abajo sobre la camilla.
Pasa sus manos sobre mi piel deteniéndose especialmente en las nalgas mientras atraviesa su cuerpo sobre mí, tratando de escoger el aceite que piensa utilizar, duda un poco y mientras tanto siento la presión de su cuerpo sobre el mío. Con presurosa impaciencia ante aquel momento de impacto le pregunto si no va a desnudarse, a lo que luego de una breve pausa me responde: “todo a su tiempo”. Decidí en ese momento confiar y entregarme.
Si van donde Priscilla permitan que ella desarrolle su guión, no se precipiten y déjense llevar por su sapiencia, es una mujer totalmente comprometida con el bienestar y el disfrute de sus clientes.
Todo empieza boca abajo, ella acaricia primero mientras esparce el aceite sobre la espalda, rápidamente se desplaza hacia las nalgas y se queda en esa área, aplicando presión para luego soltar y seguir acariciando, se toma su tiempo. Luego desciende por las piernas y sus manos comienzan una zigzagueante travesía por los muslos, hasta abajo presionando las plantas de los pies, luego nuevamente entre los muslos amenazando con llegar al pene, pero nunca lo hace. De manera casi imperceptible, mientras adormilado me dejo llevar por las sensaciones que experimento, ella se desviste y se queda solamente con un diminuto hilo sobre su cuerpo.
Entonces comienza la verdadera aventura porque inmediatamente se sube sobre la camilla e inicia un masaje con su cuerpo entero, ejerciendo tremenda presión que libera con placentera suavidad. Si pudieran explicarse las múltiples sensaciones que se experimentan no acabaríamos jamás. Música de jazz sigue  inundando el ambiente mientras conversamos en voz baja, con suavidad, procurando no inquietar demasiado la calma que nos invade mientras su cuerpo discurre sobre el mío y sus senos se detienen detrás de mis orejas, sus pezones me acarician y casi penetran en mis oídos, sus manos se apoyan en las mías y se compenetran.  Ella continúa desplazándose mientras sus fuertes muslos resbalan y prensan cada uno de mis muslos, primero uno, luego el otro, varias veces, ahora resbala sobre mi espalda y sus labios se acercan a mi nuca y comienzan a besarla suavemente, ahora las orejas, ya estoy a punto de reventar y ella lo descubre, en el timing perfecto. Me pregunta que si lo estoy disfrutando a lo que respondo afirmativamente y es cuando me pide que me vuelva boca arriba: “a ver si logramos que se sienta mejor”, comenta con dulce maldad.
Se queda arriba de la camilla mientras trabajosamente me doy vuelta. Habría preferido una superficie diferente a esa incómoda camilla, pero la experiencia está tan buena que me hago el tonto y me acomodo a las circunstancias. Boca arriba nos miramos frente a frente, desnudos por primera vez. De piel muy blanca, de ojos melancólicos pero mirada dulce, posee unos  senos deliciosos. Ya los había sentido sobre mi espalda y mis piernas pero ahora que los veía y mis manos podían acariciarlos me daba cuenta de su bella redondez y dureza, como frutos de árbol exótico al que accedemos por gracia de la vida. Me mira la cara de desconcierto que tengo frente a aquellos dos hermosos senos y suavemente se inclina hacia mí, pone sus manos sobre mi abdomen y me deja acariciar de cerca sus senos, comérmelos todos. Primero uno, luego el otro, escondo mi rostro entre ambos y respiro profundo. Entonces me dejo ir hacia abajo, mientras ella juguetea con mi pene, lo  lubrica primero con sus manos, luego con su cuerpo y juega y posterga lo inexorable, hasta que ya desesperado le suplico que  se lo coma, algo que ella hace con deliciosa y glotona obediencia. Y come y come, chupa y sigue chupando, aquello es la gloria. Mi mira a punto de explotar y entonces detiene el ritmo un poco, para darme tiempo de recuperarme. Me acaricia el pecho, lubrica los brazos, toda ella es caricias absolutas, ininterrumpidamente, mientras hablamos, reímos, y nos decimos obscenidades con natural expresividad.
Le pido que me coloque el preservativo, ya para entonces completamente desnudos. Se lo pone en la boca y desde allí apoyada en sus manos sosteniendo mi pene erecto lo instala con maestría, se desplaza hacia arriba de mi cuerpo, se acomoda y la penetro o, mejor dicho, me dejo penetrar, porque ella encima se encarga de ejecutar toda la acción. Me están fornicando como a un Semi-Dios entregado al placer de sus concubinas. Ella es toda obediencia y entrega. Así estamos un rato, siempre sobre mí ella cambia de posición las piernas y entonces sube y baja más suspendida, ahora menos suspendida, ahora reclinada sobre mi cuerpo solamente mueve la cintura. Y así vamos sobre la tarde, hasta que decido no controlarme más y me dejo ir, exploto completamente, mientras ella detiene el ritmo de sus movimientos y me deja disfrutar de aquel paroxismo. Nos quedamos un breve instante quietos, disfrutándonos, luego ella se retira y se baja de la camilla, retira el preservativo y me limpia con bondadosa generosidad mientras seguimos conversando, ella al pie de la camilla durante un rato, yo boca arriba, recorriendo su cuerpo con mis manos. Hasta que me levanto y me dirijo hacia la ducha.
El resto fue protocolo, vestirnos, reírnos un poco, conciliar nuestras deudas, prometernos un reencuentro y despedirnos, ella se quedó en aquella instancia con la tarde a sus pies y yo me volví a lanzar a la calle, al tráfico enloquecedor que ya estaba comenzando a ponerse mucho más denso e intransigente. Esta vez sin embargo era diferente, yo tampoco tenía prisa, mientras subía por la calle paralela a La Sabana miraba el tren que descendía hacia la terminal del estadio, tan cerca y tan ajeno, aún me encontraba en una burbuja.
Ah, tardes de enero, fantásticas en su ensoñación fornicaria.





lunes, 25 de junio de 2012

El Menú Fornicario


Fornicar es un acto colectivo en tanto involucra a dos seres humanos en condiciones de entrega plena y desnudez sin límites. Se puede también fornicar con la ropa puesta y solamente las partes actuantes en su discreta desnudez expuestas, es como cenar al aire libre en el primer caso o bajo techo en el segundo o incluso aún más severo, cenar bajo techo y con la luz apagada.
El acto fornicario es una especie de banquete donde puede ser que ambos o solo uno escoja el menú a degustar. En el primer caso pudiera ser que dos seres en su libre albedrío escojan a su pareja para realizar el acto fornicario, que en nada se parece a hacer el amor. En el segundo caso y puede ser que bajo contrato, una de las partes decida del menú ofertado cuál platillo desea degustar y si además le agrega entrada, extras adicionales a la guarnición que acompaña el plato fuerte y puede incluso que hasta se elija y se pague por el postre.
El menú fornicario es una experiencia singular y se asemeja  a la vida misma y cual banquete entonces pueden existir fornicadores de bajas o altas calorías: aquellos que las prefieren delgadas y con movimientos ágiles tipo gacela o aquellos otros que las prefieren algo llenitas, digamos que con una base de grasa que las hace de movimientos lentos, pero exquisitamente llenos y de abundante carne.
A veces en los foros sexuales leo testimonios fornicarios donde se  puede discernir entre aquellos que alaban una oferta del menú y quienes la repiten y aquellos otros que escogen ofertas menos populares y sin embargo a la hora de la degustación, reflejan paladares de soberana madurez porque saben degustar lo que escogen con maestría asombrosa y saben relatarlo.
He leído igualmente testimonios severos de aquellos que no solo adversan un plato del menú fornicario sino que lo atacan y descartan. Para todo da el menú de este banquete fascinante que es la aventura fornicaria.
Soy un ejemplo preclaro de quien alaba y celebra exquisitos platos del menú fornicario y a la vez condena y sufre la pena de sus lectores, por condenar platillos del menú que son engañosos y se anuncian como Complacientes pero resultan ser Decepcionantes, no importa cuántos CC de siliconas se pongan encima, con o sin apartamento privado incluido en la oferta. O sea, soy uno que me he embarcado por lo externo y luego resulta que son puros esteroides, todo inflado y nada de sustancia. Cuidado! El menú fornicario puede resultar engañoso!
El menú fornicario es complejo y a la vez sencillo, saber escoger el platillo indicado es la esencia del protocolo, saber degustarlo es posteriormente la clave del paroxismo absoluto. Saber contarlo, aún sin escribirlo es la más bella forma de engrandecerlo y hacerlo nutritivo.
¡Feliz Banquete!

viernes, 22 de junio de 2012

Una Tarde con Fernanda



La última vez que nos vimos fue aproximadamente hace cuatro meses, empezaba ella en estas lides fornicarias; en aquel entonces entre tímida y desconfiada, aunque siempre tierna y complaciente, aceptó salir conmigo e incluso accedió a posar para una exquisita sesión de fotografía erótica. Nuestra primera experiencia fornicaria estuvo bien. Cuatro meses después vuelvo a citarme con ella a una hora similar y lo que me encuentro al frente es a una mujer totalmente diferente, mucho más madura, firme en su accionar, de exquisita presencia, siempre tierna y dulce, pero elegante.

La veo a la distancia mientras me aproximo en mi auto, ella me descubre y me saluda, empiezo a sentir un extraño cosquilleo. Viste un pequeño pantalón negro que destaca sus hermosas piernas bronceadas, los tacones de sus zapatillas resaltan el bronceado de sus piernas, las cuales a su vez se ven alargadas y tonificadas. Una blusa negra semitransparente deja ver el volumen moderado pero firme de sus senos bien puestos.

Sube al auto y saluda con un piquito, una sonrisa tierna, huele exquisito. Comenzamos nuestro peregrinar hacia el motel pero antes nos detenemos en un restaurante en el camino para comer algo, tomar una cerveza y conversar un poco. El calor afuera es sofocante y ambos estamos casi deshidratados, así no se vale ir directamente a la cama, con ese sol agobiante del mediodía de junio. Con el primer trago de cerveza refrescante ambos al unísono expresamos nuestra satisfacción por aquel sorbo divino que se introdujo en nuestro sistema. Estamos conectados.

La parada del almuerzo es agradable, cuando ingresamos al lugar las miradas de los clientes se desplazan inmediatamente hacia ella, quien sensual y hermosa llama la atención con su rítmico caminar, su sensual presencia vestida de aquella manera fresca y seductora, aunque sobria a la vez por el color negro que la envuelve. Entre comentarios, risas, recuerdos y anécdotas se pasan los minutos, puedo ver en su forma de conversar y en el sesgo de las historias que cuenta que el tiempo no ha pasado en vano con Fernanda, se siente madura, aplomada, mira diferente, todo eso me llena de entusiasmo ante lo que está por venir que pronostico será espectacular.

Ya en el Motel comenzamos con miradas fijas a los ojos, las palabras salen sobrando, se me acerca y nos besamos profundo, la agarro de las nalgas y las siento duritas y firmes, le saco la blusa a lo que accede  obediente, quedan frente a mí aquel par de senos paraditos y firmes, totalmente naturales, entre besos apasionados y caricias desciendo aún de pie hasta sus senos deliciosos los cuales me como reiteradamente y me solazo con sus pezones gruesos y carnosos. La temperatura de mi cuerpo se incrementa mientras ella desciende sus manos y se detiene en mi chorizo erguido que lucha por salirse de entre mi ropa pues me encuentro aún vestido. Me saco la camisa, me saco el pantalón. Me siento detrás de ella y suavemente ella de espaldas le deslizo sus diminutos pantalones negros. Poco a poco se van descubriendo sus nalgas hasta quedar solamente metida en aquel hilo diminuto color pastel que hace juego con el brassiere que hace rato descansa en un silloncito del motel. Aún erguida con sus tacones de aguja se ve espléndida.

La meto en la cama y seguimos con el juego, acariciándonos, deteniéndonos brevemente aquí y allá ambos para sentirnos y estimularnos. Luego finalmente la desnudo completamente y comienzo a besarle el cuerpo: primero el cuello, luego los senos, desciendo por su abdomen y me detengo en su ombligo donde mientras la beso ella se retuerce ya encendida y deja escapar hermosos gemidos, sigo descendiendo hasta encontrarme con su Vulva encendida y húmeda, la cual me empiezo a comer con tremendo placer gourmet, primero suavemente con la lengua, luego le doy pequeñas mordidas y finalmente le meto uno, dos dedos, mientras sigo comiendo, ella para entonces ya se retuerce y gime más alto, sus manos me acarician el cabello... la miro a los ojos, los tiene cerrados y muerde sus labios entre un gemido y otro.

La dejo descansar y entonces es ella la que se gira hacia mí y comienza a comerse mi chorizo; lo hace de una manera delicada con momentos de inserción absoluta, mientras en otras lo lame con deliciosa lentitud por los costados, desciende hasta mis huevos y se los come, los besa y los acaricia, los dos estamos encendidos y es cuando decido cabalgarla al mejor estilo convencional, yo sobre ella primero con suaves ataques de penetración que voy aumentando hasta arrearle con cierto vigor y energía, ella comienza a gemir más fuerte. Cadenciosamente y con gran elasticidad encarama sus pies sobre mis piernas y en una pose que le permite despegarse levemente de la cama, debajo de mí ella me ayuda con un movimiento de pelviz rítmico, ambos nos estamos cogiendo, yo desde arriba y ella desde abajo. Incrementamos el ritmo, ella tensa el cuerpo, se acomoda mejor, su respiración entrecortada se acentúa, entramos en un paroxismo que no se detiene hasta que juntos de un momento a otro nos venimos, mientras nos continuamos besando y acariciando. Nos quedamos quietos, relajados, uno encima del otro, yo apoyo los codos sobre la cama para repartir el peso, luego de unos minutos, nos separamos completamente empapados en sudor, retiro el preservativo y voy al baño, cuando regreso la encuentro tirada en la cama boca arriba, con una dulce sonrisa que me hace sentir halagado. Fue un polvo de altos quilates.

Luego tomamos unos tragos de buen whisky, conversamos un poco, nos reímos, aunque sé que puedo ir por un anal, no me interesa, quizás el solo hecho de saber que el anal es posible me hace perder interés en pulsearlo, no hay morbo, entonces no me interesa. Seguimos hablando y cuando nos damos cuenta estamos jugando de nuevo, acariciándonos e iniciando un segundo ataque que culmina con una forma distendida de venirme. Estuvo bien, no me quejo pero el primero es inolvidable. Y así sudados, con la cama completamente empapada nos levantamos para ducharnos, vestirnos y marcharnos.

En esta ocasión cada uno se duchó por separado y como la cortesía manda ella lo hizo primero; mientras yo luego con la puerta de la ducha abierta, la miraba vestirse y a fe que si no hubiéramos tenido otras obligaciones esa tarde me le tiro nuevamente encima, porque o soy un glotón o Fernanda provoca un apetito que es difícil de saciar por lo delicioso de ese cuerpo gourmet que me entregó una tarde de junio con total intensidad.

Esta vez no le hice fotos pero acordamos refrescar el repertorio en un próximo encuentro, mientras tanto acá les dejo un par de fotos inéditas de nuestro primer encuentro, aunque aclaro que ahora se encuentra mejor física y anímicamente.

Madura, cariñosa y complaciente, Fernanda es un delicioso platillo gourmet fornicario

miércoles, 25 de abril de 2012

Daphne: Nombre de Cisne, Cuerpo de Serpiente



 Siempre he pensado que los nombres de las sexo-servidoras generalmente están directamente relacionados con las fantasías que ofrecen, en especial las damas de compañía y las bailarinas de night club. No me he encontrado ninguna a la fecha que me haya dado su nombre de pila de primera entrada, aunque generalmente luego de estar juntos e intimar un poco, he logrado que algunas me den su verdadero nombre y hasta el número celular particular, que no solamente el del trabajo.

Hace poco conocí a una chica escort o dama de compañía de origen cubano, de pelo rizado, una figura electrizante, un culito apretado y paradito, una sonrisa escandalosa, de hablar a decibeles elevados para un encuentro en público y tanto sus comentarios como risa eran notorios en todo el restaurante donde nos encontrábamos. Aunque intentaba con mis gestos y acciones hacerle ver que era mejor hablar en tono más moderado, ella sin complejo alguna no atendía ninguna de mis estériles señales.

La conocí por azar, por medio de una amiga común, también cubana, pero nos caímos bien desde el primer encuentro. Entonces nos intercambiamos números telefónicos y el fin de semana pasado salimos a almorzar. Caímos en un restaurante peruano ubicado en San Pedro y luego de dos o tres Pisco Sour estábamos listos para cualquier eventualidad. Bajo la mesa jugábamos y nos desafiábamos, sobre la mesa comíamos mariscos, bebíamos pisco y ella no dejaba de reír y hacerme sentir un toque sonrojado pues en su deshinibición, desde los meseros hasta los comensales tenían que ver con ella, su gesticulación y tono de vos.

La cubana se llama Daphne, me admitió desde nuestro primer encuentro que se dedicaba al comercio sexual  como dama de compañía y sonriente agregaba que era una profesión que le encantaba porque generalmente recibía dinero por hacer algo que disfrutaba montones. Muy sensual siempre, la había visto dos o tres veces antes de hacer nuestra primera cita y siempre andaba vestidos cortos y ajustados, exhibiendo aquel cuerpo maravilloso.

Cuando me dijo por primera vez su nombre, en una estúpida pose cultural le comenté que era un hermoso nombre de Cisne, a lo que ella respondió acompañada de una de sus escandalosas sonrisas: "pues papi, en este caso lo del cisne se quedó en el nombre, porque acá lo que tienes es tremenda serpiente", me decía mientras con sus dos manos se recorría el cuerpo del torso hacia abajo, delineando aún más su cuerpo de ya acentuadas curvaturas.

Nos fuimos del restaurante directo para el motel en  San Francisco. Una vez en la habitación comenzamos a jugar: ella se sentaba sobre la cama con las piernas abiertas y dejaba ver sus calzones y sobre ellos una vulva pronunciada que se exhibía desafiante y me invitaba a acariciarla, así estuvimos un rato, jugando a tocarnos, mientras nos besábamos, hasta que decidí sacar la cámara y hacerle algunas fotos. En el calor del juego de pronto puse la cámara a un lado, aunque la dejé preparada y nos metimos de lleno en el tema fornicario. 

Sus labios vaginales carnosos estaban completamente húmedos y yo les pasaba la lengua lentamente mientras hacía pausas para morderlos tiernamente; con mis manos a ciegas buscaba sus pezones deliciosos, erguidos sobre dos pechitos diminutos pero frescos. 

Ahora entendía lo de la serpiente: mientras la recorría con mis manos y boca, ella se retorcía sobre la cama como una verdadera serpiente diciendo deliciosas incoherencias, destinadas a alimentar la euforia fornicaria.

Qué cubanita más ardiente,  qué sazón de cuerpo, de pronto se levanta sobre la cama con su cabello ensortijado completamente en desorden y me empuja suavemente, invitándome a yacer de cara a ella sobre las sábanas, me tira encima un poco de Pisco Sour que habíamos llevado hasta la habitación y comenzó a chuparme todo, con una suavidad que me enardecía completamente y me irizaba la piel. 

Cuando llega a mi chorizo que ya sostenía entre su mano, se queda mirándolo por unos instantes y luego se encima sobre él y se lo come de una forma exquisita, escupiendo de vez en cuando sobre mis testículos para luego masajearlos suavemente con su mano. !Qué mamada más Caribeña! Escuchaba sonido de maracas...

Así nos fuimos el uno sobre el otro, ella sin dejar de hablar nunca, sin dejar de sonreír, en un combate sobre la cama de tremenda pasión, hasta que la abro de piernas en la manera convencional y se la empujo toda, sin condón, yo sobre su cuerpo, sus senos golpeando en mi pecho, mi corazón agitado, delicioso y así me fui hasta el final; cuando ya sentí que eyaculaba la saqué y la bañé toda de leche sobre su liso abdomen, en aquel orificio de ombligo que irradiaba deleite. Mientras con la otra mano mi dedo le recorría el clítoris con ternura y ella se retorcía sobre la cama, mirándome blasfemar de placer. 

Les dejo unas fotos de ella, antes, durante, incluida la ducha, para que se den una idea de mi aventura.








sábado, 21 de abril de 2012

Alcalde de Coronado Detenido por Fornicario



Los escándalos en Costa Risa están a la orden del día y van desde los delitos fiscales y los chorizos generados a partir de un código de influencias, hasta escenas risibles y vergonzosas como la detención de un alcalde en ejercicio, a la salida de un motel al mediodía, no por andar fornicando -eso dicen- sino por hacer uso del vehículo oficial para introducirse en el motel y disfrutar sexualmente de su acompañante, extranjera y mayor de edad. El Alcalde es divorciado.

Cómo dieron las autoridades con el alcalde? Algún Hijo de Puta cercano a su mundo supo que había concertado cita sexual para la mañana del viernes 20 de abril y alertó a la policía judicial, solamente así es posible dar crédito a semejante operativo. Lo cierto es que el alcalde ahora por un desliz, está pagando la factura que le pasan sus enemigos de la comunidad de Coronado y por supuesto los de la oposición. Otro Liberacionista ingenuo, de esta nueva generación que se agrupa en torno a Laura Chinchilla donde no existe real compromiso con la función pública sino que el interés es beneficiarse de ella, con grandes cosas o con pequeñeces, igual da. Por eso paga el alcalde, no por fornicario, sino por no saber cuidarse y creer que el poder le pertenece y con el mismo, se incluye también el patrimonio público. 

Se fue a fornicar en un vehículo municipal, eso e slo que le cobran, pero solo por ese hecho lo exponen públicamente, llaman a la prensa, hacen el show mediático y lo hunden de la misma forma que si hubiera hecho un negocio con millones de colones de por medio. Es una falta Menor, dirían en RTV si fuera un asunto de mecánica vehicular, pero acá aunque al final jurídicamente sea un tema menor y la sanción , cualquier cosa, ya lo ensuciaron de por vida. Ojalá que el polvo haya estado bueno.

La historia está simpática y ocurrente, aunque en mí genera cierta ira, porque el sexo no es delito y mucho menos de la forma en que lo conduce este caballero -todo a derecho- salvo el desliz del uso del vehículo oficial municipal para internarse en el Motel, esa es su estupidez más grande y eso lo condena. Qué bobo! Atentos todos los foreros sobre la forma en que se conducen y a quién le brindan información personal. Por lo pronto acá les dejo la nota que sobre el alcalde apareció en uno de los medios nacionales esta mañana:



miércoles, 28 de marzo de 2012

La Comunidad Fornicaria


                                                                               Por: Guerrillero

Nuestro inquieto combatiente solicita la palabra, para dirigirse a la comunidad lectora y disertar sobre la más exclusiva y revolucionaria comunidad de nuestra sociedad contemporánea: Los Fornicarios, ese grupo de fanáticos de las escaramuzas y los enfrentamientos Cuerpo a Cuerpo

Algunos Jefes no llegan nunca a alcanzar esa posición de cabecillas por méritos propios, sino porque se autodenominan en ella, porque lo heredan de otros o asumen una empresa familiar. Algunos Jefes no son tales sino que se desempeñan en el puesto porque se ofrecen, y un grupo de plañideros los aceptan y los instituyen en el puesto con irresponsable compromiso. Generalmente carecen de liderazgo y manejan un discurso inflado y rimbombante, orientado a aplacar la protesta airada de quienes descubren en ellos su velada engañifa.

Algunos Jefes simplemente hacen sonar el corno del ordenamiento estéril y en lugar de convencer y transmitir solidaridad, lo que hacen es llamar a la batalla con pompas de jabón como armamento medular.
La comunidad fornicaria, consciente de las falencias peligrosas de las jefaturas autoimpuestas, se debate entre la rebeldía y el anarquismo combativo. Se rebela frente a las crónicas insulsas de encuentros sexuales de poca intensidad y ausencia de imaginación orgásmica.  Esta comunidad se declara enemiga de los pendejitos  y de sus jefes, sin barras ni estrellas, con testimonios sobre sexo, que jamás fornicarios, carentes de emoción e impacto.

La Comunidad Fornicaria es un grupo selecto de degustadores sexuales que distingue claramente entre  cenar un plato gourmet con sábanas blancas o probar una cajita feliz para calmar el hambre. La Comunidad fornicaria cena para alimentarse y disfrutar, los pendejitos , también conocidos como los culiadores virtuales, buscan simplemente satisfacer  el apetito sexual.

Una bella doncella sobre el lecho es un plato de suprema presentación, algo que la comunidad fornicaria celebra y bendice, degusta con elegante protocolo, recorriendo ese cuerpo con la doctrinaria disciplina del combatiente que sabe lo que es capaz de disparar su fusil, cuando las condiciones apropiadas están dadas.
La comunidad fornicaria representa un concepto idílico de ordenamiento social, donde la fornicación se convierte en el motor que mueve la  identidad comunitaria. Fornicar o simplemente tener sexo con prostitutas de baja estofa y ausencia de capacidad cerebral,  donde el evento se convierte simplemente en sexo, algo que comparten todos los seres vivos del planeta y no representa nada que los diferencie. Los fornicarios se yerguen sobre el sexo e instituyen en la fornicación, su ritual sagrado.

La comunidad fornicaria está integrada por un grupo selecto de individuos que se han desarrollado en su litúrgica disciplina, que buscan diferenciarse de la gran masa sexual que cual lacra contamina los santos principios de la doctrina fornicaria: Pasión plena, entrega absoluta, intercambio de fluidos, penetración y gozo. Que viva la revolución sexual.  Hasta la victoria siempre, hermanos fornicarios!

lunes, 26 de marzo de 2012

Revista Fornicaria

No todo es filosofía y reflexión, en la aventura fornicaria también existen las sensaciones, el deleite visual, el contacto corporal de diversos órdenes y en sitios variados. Comparto con nuestros lectores algunas imágenes que he recogido a lo largo de mi errante búsqueda del placer fornicario, con damas de exquisito porte y disponibilidad para la fotografía erótica. Algunas de las imágenes en Blanco y Negro que muestro fueron tomadas en el motel Maison Doree, y puede apreciarse como fondo escénico sus decrépitas paredes, la pátina del tiempo contrastando con la carne robusta y fresca de la dama que sobre el lecho se exhibe deliciosamente y goza la forma en que la cámara la seduce, ajena a ese entorno que parece derrumbarse.