sábado, 24 de marzo de 2012

El Testimonio del Fornicador



Hablar de sexo no es tarea sencilla, en especial cuando se trata de hacerlo desde la perspectiva del Fornicador. Los sexólogos hablan con sentido sobre el sexo pero lo hacen desde una perspectiva donde esa exquisita escena de sublime intimidad,  pareciera ser simplemente un producto más colgando entre las góndolas de un supermercado. El sexo para ellos es un objeto más de consumo, y como tal lo despellejan con frialdad similar a la frustración eréctil.
Los sexólogos a mi juicio son los que más daño y barreras le causan al sexo, una actividad humana  tan normal como cualquier otra necesidad fisiológica que se ejecuta diariamente, con la diferencia de que para el sexo se necesitan dos y para otras necesidades fisiológicas solo se requiere de un individuo y una mano habilitada para limpiarse correctamente. No hay misterio en eso.
Por otra parte, el testimonio del sexo fornicario es diferente, porque no está provisto de tecnicismos, ni objetividad alguna, se trata de un testimonio directo y exquisito mediante el cual se articula una historia en la que el narrador –generalmente protagonista, aunque también podría ser testigo- recrea con deliciosa imaginación el momento en que una pareja de individuos se revuelca en el lecho y mediantes gemidos y caricias, se convierten en una sola unidad al penetrarse, mientras vibran armónicamente.
 A lo largo de mi vida he podido darme cuenta que quienes más hablan de sexo en la sociedad son ,por un lado, los jóvenes que despiertan a la vida sexual y descubren en esa actividad niveles de sublimidad que desearían experimentar. No obstante, no son capaces de hacerlo por múltiples factores y entonces en los foros y blogs de la internet se redimen temporalmente de esa necesidad, convirtiéndose en Trolls majaderos, que a veces incluso saturan las redes mismas con sus preguntas impertinentes. Pues para ellos su satisfacción está en que les cuenten y les describan situaciones que por otro lado son incapaces de experimentar.
El otro grupo social que descubro habla de sexo con particular obsesión son los hombres casados, maduros, profesionales, con familia, individuos que llevan una vida sexual en extinción con su pareja porque la rutina y el tiempo los ha agotado, y sin embargo ellos siguen secretamente soñando con algo más, recordemos que en nuestra sociedad el varón es mucho más glotón que la mujer y siempre quiere más. Estos individuos llevan el entierro por dentro y van a misa y la feria del agricultor con su mujer pero secretamente están monitoreando a su alrededor, recreando escenas con mujeres ajenas que no son capaces de seducir.
Si ese sexo al que aspiran ya no son capaces de encontrarlo en casa, entonces lo buscan afuera. Lamentablemente, resulta que también les cuesta un poco encontrarlo, ya sea financieramente o incluso logísticamente, porque la mujer ejerce un severo control sobre su tiempo libre, o sea, todo espacio temporal fuera del laboral. Bueno, estos señores han descubierto ahora un nuevo nicho para darle rienda suelta a sus obsesiones, en total privacidad y horario de conveniencia –el laboral-: me refiero a los llamados foros puteros, o foros dedicados exclusivamente a hablar sobre sexo.
El surgimiento de los foros puteros ha promovido la creación de una nueva forma de Fornicadores y esos son los que llamaremos Culiadores Virtuales. Se trata de aquellos inviduos que añoran el sexo pero no pueden disfrutarlo y entonces lo recrean mediante comentarios anónimos en sitios de internet creados para ese fin.  Ahí cuentan historias, desde su anonimato se inventan una personalidad y la hacen acompañar de un ingenioso avatar que los identifica, añoran épocas idas, felicitan  a sus hermanos foreros por sus experiencias y comentarios, pero poco realmente cuentan sobre sexo fornicario en su tiempo real e inmediato. Y es que claro, nadie quiere realmente saber sobre el sexo con la doña del forero, sino del sexo que nos sería posible degustar luego de una lectura testimonial convincente. Pero como no tienen esa experiencia, entonces no pueden contarla. Y se preservan y se reproducen en ese universo secundario, hablando del sexo que no practican y sin embargo añoran.
También he descubierto que los que viven activamente el sexo, aquellos que por ejemplo disfrutan de una pareja fija pero mantienen también relaciones independientes que además les permite a ambos interactuar sexualmente con otras parejas, esa personas generalmente no se interesan en contar su propia experiencia, simplemente la viven.
Finalmente están los que ofrecen testimonios de Fornicación, eso son un grupo raro y minoritario, que generalmente alimentan los foros de los que viven los Trolls y los Culiadores Virtuales, estas dos últimas especies son como las rémoras que se alimentan de lo que excretan los grandes cetáceos marinos. En ese sentido y dolorosamente hay que reconocer que el Mundo Sexual de los Trolls y los Culiadores Virtuales es un mundo derivado, un mundo de aspiraciones pero jamás de realizaciones, salvo claro la muy justificada y salvadora de la locura, que se llama Masturbación. Mientras tanto, se les hace la boca agua leyendo los testimonios de Fornicación, las aventuras de cama ajenas contadas exquisitamente, que sueñan como propias.
Hay tanta maestría en el acto de Fornicación que el testimonio de esa escena es obligado, en especial cuando se considera a la Fornicación como una de las actividades humanas donde se alcanza uno de los mayores éxtasis vitales. Un buen testimonio de fornicación es capaz sin duda de transmitir esta experiencia orgásmica y elevarla a un nivel paroxístico.
Los verdaderos testimonios de Fornicación, entre los Fornicarios confesos, alcanzan un nivel de evangelio, hay escenas de sexo, momentos íntimos, orgasmos únicos que se leen con litúrgica reverencia por lo exquisitamente bien transferidos al lenguaje verbal.
El Testimonio de Fornicación es un documento sagrado, hacen el papel de las sagradas escrituras, capaces de guiarnos cuando ingresamos a ese hoyo negro que es la pasión, ambos horizontales sobre el lecho, desnudos, sintiendo nuestros sexos restregarse entre sí y vibrar, deslizar luego la mano y detenerse a medio cuerpo y palpar… sentir… gozar…


 

Entre la Puta Independiente y la Dama de Compañía




Como reclutador de Madames para hacer más llevadera la vida urbana me paso pensando sobre el perfil de la auténtica Dama de Compañía.


Como les comentaba, me paso reclutando madames porque sé que son las líderes de la transformación de la futura vida urbana. He podido poco a poco determinar algunasdiferencias en su perfil. En Inglés las [b]Call Girls o Escorts[/b] son las chicas que no trabajan en un burdel y se les consigue por vías más discretas, a veces por medio de un número telefónico, una página web, una agencia o de un manager o Pimp cuando es hombre, y Madame, cuando es Mujer. En general se traduce al español como Dama de Compañía a aquellas mujeres que en Inglés se conocen como Call Girls o Escorts, pero este fraile ha podido distinguir otra categoría que en español llamaría la Puta Independiente y la distingo de la Dama de Compañía.


La Puta Independiente, tiene sitio propio -habitación- o trabaja a domicilio, en eso se asemeja a una Dama de Compañía -DC-, pero no alcanza a llegar a ser una DC. Una DC es una chica que te permite construir una fantasía, con la que puedes ir a una fiesta, a una reunión política y hacer trabajo de inteligencia, a un restaurante elegante y no te deja en mal por sus hábitos ordinarios, todo lo contrario. Una DC no cobra por polvo, te cobra por tiempo y generalmente ese tiempo que te ofrece incluye sexo, pero además otras cosas. Si habláramos en términos de guerra, la DC es una conocedora de las tácticas de la guerrilla urbana, pues sabe mezclarse y camuflarse entre los diferentes estratos sociales, políticos y militares, mientras que una Puta Independiente no pasa en su grado militar de ser soldado raso y apenas sabe sostener el fusil, algunas disparan bien y tienen excelente puntería, pero siguen siendo soldados rasos.


Es como en la prensa nacional el uso de  los esterotipos generalizados: cualquier mujer que sale en calzones en un bar de vecindario ya es modelo, entonces en nuestro mundo cualquier mujer que no atienda en un burdel es ya una Dama de Compañía. Pero la DC es más que una chica para sexo, es una combatiente eximia que sabe administrar el fusil, tiene excelente puntería, pero también sabe filtrarse entre las líneas enemigas y ofrecer servicios de inteligencia. La auténtica Dama de Compañía es lo más cercano que conozco a la imagen de Palas Atenea, la diosa de la sabiduría y de la guerra en la mitología griega, porque no basta con saber manejar el fusil, hay que saberlo hacer con Inteligencia en circunstancias de paz y de guerra. He ahí la principal diferencia entre la Puta Independientey la Dama de Compañía. Ustedes qué opinan?

viernes, 23 de marzo de 2012

El Sexo Anal


El sexo por detroix pareciera ser  la última fantasía del culiador masculino cuando se trata de fornicar a una mujer. Puedo ver que el sexo homosexual, que supone una penetración anal, no es la última fantasía del culiador, al cual no le hace ninguna gracia el ano masculino ya sea para entregarlo o recibirlo; al culiador le gusta la idea pero con una dama, hundirle el dardo y excavar a fondo en esas aguas negras del cuerpo humano femenino, esa es la más grande aventura.

No conozco una mujer que me haya confesado alguna vez que disfruta del sexo anal, aunque existen muchas con ese tipo de tolerancia y sé además que cuando lo hacen es porque están con su pareja, con el hombre que gobierna su corazón y aunque no lo disfrutan ampliamente, sí entregan el ano a su compañero porque son complacientes y saben que para un hombre cualquier hueco es trinchera y más si se trata de una cloaca donde como las ratas pueden refugiarse circunstancialmente, además suponen que nadie más que ellos llega hasta esos manglares infectos.

El sexo anal es una fantasía, pero es también un acto egoísta, y es que a todos nos gustan los actos egoístas. Porque si  con frecuencia hablamos de las mujeres que fingen orgasmos yo puedo contarles historias de mujeres que fingen disfrutar el anal y no es cierto, para nada. En lo personal no me disgusta el anal pero siento igual a como si la penetrara estilo perrito por detroix, es solo un cambio de hueco y quizás a veces es un poco más estrecha la cavidad y más lenta la penetración, pero ya adentro, me gustaría que hubiera un hombre que me explique cuáles sensaciones se experimentan diferentes cuando se hace anal que vaginal, es pura fantasía, vuelvo  a insistir.

A veces escucho a las mujeres decir: con todos los hombres que me acuesto hago sexo vaginal pero solo con vos hago sexo anal, o sea ese orificio que me conduce hacia las aguas negras del organismo femenino solo me es dado a mí, en contraparte al orificio vaginal que es de acceso popular. No quiero ser grosero, ni rudo mucho menos, pero es así.

Conozco chavalos que han practicado el sexo anal sin protección y días después les arde el caño -o la uretra- al orinar, porque han adquirido una infección que se llama uretritis, que es ciertamente menor pero es molesta y se genera por la contaminación fecal que hay en el recto y penetra en la uretra durante el coito anal. Conozco mujeres que sufren de hemorroides por el daño que les causa  a los tejidos la penetración anal; entre los homosexuales pasivos la hemorroides es como un resfrío permanente: les sangra y les duele el culo, lo tienen irritado y no es precisamente porque estén resfriados, sino que están constipados en sus tejidos internos. El ano no fue hecho para ser penetrado, sino para ser un canal de expulsión, en cambio la vagina es diferente, es un canal de expulsión y recepción.

Pero nos gusta el sexo anal, nos fascina saber que la chica con la que nos acostamos es capaz de hacerlo ya sea por una tarifa adicional o por el todo incluido, pero la fantasía es el anal, la aventura diferente, el lado oscuro de la luna, sin interesarnos siquiera saber si de verdad esa otra persona que está frente a nosotros siente o experimenta algo similar a lo que nosotros estamos gozando. Que viva el sexo anal, otra forma en la que el macho se manifiesta y marca su territorio.





Las Relojeras


La razón principal por la que busco a una Dama de Compañía es porque deseo atenderme a gusto. Me encanta el sexo sin compromiso, el sexo sin ataduras, donde es posible darle rienda suelta a la fantasía. Como dice el loco de Joaquín Sabina, me gustan whisky sin soda y el sexo sin boda. Bueno, por eso es que busco a una Dama de Compañía, para pasarla bien.

Hay otros sitios donde se puede disfrutar del sexo sin boda, esos lugares se llaman salas de masajes o night clubs, entre ambos establecimientos hay un universo de diferencia entre precios y servicios, aunque en ambos generalmente el tema común es el tiempo que te permiten estar en privado con la dama. En las salas de masajes los parámetros son la media hora y la hora completa. En los Night Clubs los parámetros son los privados con o sin botella de vino, este último elemento y su precio es lo que hace la diferencia en el tiempo de duración del servicio. Nada más molesto sin embargo cuando uno está encendido y le tocan la puerta en la sala de masajes y una voz al otro lado, generalmente femenina dice con nitidez: Tiempo! O en el night club el comemierda del encargado de  seguridad incluso se asoma indiscreto mientras uno a culo pelado aún trata de echarse otro palito, negociando en lo íntimo con la dama porque ya no quiere más, a menos claro que uno saque la billetera y despliegue algunos billetes. En las salas de masajes y los night clubs, uno ya sabe que la cosa es así y está advertido, especialmente cuando hay mucho movimiento y pocas chicas para atender la demanda.

Pero con las Damas de Compañía es diferente y uno espera un trato displicente y distendido. Las hay de dos tipos: las que atienden en su propio sitio y entonces la tarifa incluye no solamente a la dama sino la habitación, o bien las que se acuerda encontrar en un sitio público para luego desplazarnos hasta el motel, estas algunas veces también dan servicio a domicilio o sea, poseen un servicio de Burdelito Express. En el segundo caso la dama cobra una tarifa por sus servicios y uno corre con los gastos de transporte y habitación, hasta una bebida se les ofrece para mostrar cortesía.

Los servicios con Damas de Compañía pueden resultar en un evento exitoso o en una tremenda decepción. En el primer caso cito a las chicas que saben hacer su trabajo, que agradecen el buen trato y se entregan al sexo y a la fantasía para complacer a su cliente y, al hacerlo, se complacen a sí mismas. Ciertamente es sexo a cambio de dinero pero eso no quiere decir que no haya compenetración, que el rato que se pasa juntos no se disfrute mutuamente, sin fingir, sin falsas actitudes y esa gemidera pendeja o el “dame la lechita papi”, o sea, vamos terminando.

Es importante siempre hablar las cosas antes de atreverse, porque las cosas no conversadas previamente pueden redundar en tremendas decepciones. Principalmente es importante discutir el tema del tiempo. El sexo con una sexo-servidora de este tipo no es un juego de ajedrez o una  competencia atlética, donde el cronómetro es el principio medular de la actividad. En este sentido las relojeras son la principal lacra de este servicio porque queda claro con su actitud que no están para servir, sino para ser servidas y en efectivo, cash o como quieran decirlo.

Cierro los ojos y en el ojo de mi mente leo y escucho decir: cobro 50 mil la hora, cobro 75 mil por hora y media. Se me revuelve el estómago con semejante alocución. Generalmente mi respuesta es No Gracias, siempre que lo discuto o pregunto previamente. Y es que me he embarcado y me he dejado impresionar por la apariencia de una dama y hago el contrato sin preguntar las cosas que deben preguntarse, porque estoy muy emocionado o porque asumo cosas que no debiera. Me pasó por ejemplo que le pagué $150 a una dama, la recogí en un sitio público, fuimos al motel, tuvimos sexo mediocre porque a todo le ponía peros y luego que terminamos el primer polvo, al salir yo del baño ella ya se estaba vistiendo, porque solo permitía que uno se viniera una vez o sea un polvito de 75 mil mangos, nada extraordinario dicho sea de paso.  En otro caso me sucedió que me fui con una chavala al motel, me senté un rato con ella a echar unos tragos, y luego nos metimos en la cama, estaba en medio de la acción y le sonó el celular… era “una amiga” que la llamaba porque tenían un compromiso y ya había pasado una hora. Eso me enseñó otra cosa, cuando hagan el trato y vayan con la chica hacia el motel solicítenle que apague el celular, si es que ella como buena profesional no lo hace primero. No digo que deban darte toda una tarde o una noche por una tarifa básica, pero tampoco se vale el relojeo indecente que no dice otra cosa que lo que estás viviendo es una estafa, en lugar de un servicio sexual satisfactorio.

Las Relojeras son una lacra, son un mal innecesario que debe erradicarse. Estoy de acuerdo que hay clientes que no saben comportarse y, o son groseros o faltos de palabra, pero para esos existen un trato punible y la dama debe saber cómo resolverlos pero para los clientes que  son tranquilos, que gustan del buen servicio y cumplidores, ese trato relojero, frío, indiferente y poco profesional no se vale. Lo mismo me pasa cuando la dama me dice que el pago es por adelantado, eso lo comprendo en una sala de masajes o un Night Club, pero con una dama de compañía ya es una insinuación de mal servicio, de actitud relojera. Y más me revienta cuando ya en la intimidad no permiten que les besen los pezones, no aceptan besos en la boca, no a esto, no a aquello, el servicio no incluye esto o lo otro. Mala Nota.

Generalmente las relaciones sexuales tienen mucho que ver con la química entre dos personas, pero aún si la química fuera amplia o limitada, es recomendable siempre hablar las cosas antes de cerrar el trato, pudiera ser a que ninguna de las partes le convenga y es mejor darse cuenta a tiempo. La oferta puteril en nuestro medio, en la actualidad, es amplia y muy buena por eso es mejor tener claro el panorama antes de enrumbarse hacia el motel o hacia el apartamento de una dama de compañía que te espera con las piernas entreabiertas, la mano dispuesta para que le sueltes el dinero y el cronómetro infame corriendo sobre la mesa de noche de su habitación. Muchos sinsabores podrían evitarse si se siguen estas reglas básicas y muchas Damas dejarían de dar servicio o cambiarían de actitud, para bien del mundo puteril.


La Chica del Antifaz


Me preguntaba en días recientes cuáles eran los motivos por los que tanto para este fraile que escribe como para muchos otros integrantes del coro puteril que integra este espacio bloguero, la guapa y sensual Mabel  se había convertido en un objeto de culto.  Empecé a buscar respuestas y a fe que nada me resultaba satisfactorio. Decidí entonces arreglar una cita con ella y vivir la experiencia de manera directa, para ver de qué estábamos hablando.

Debo decir que tanto los preámbulos al encuentro como el encuentro en sí me resultaron harto satisfactorios. Descubrí después que su técnica en la cama, que es muy buena y la maneja con harto profesionalismo, no difiere mucho de un cliente a otro y todos sin embargo creemos además que ella nos trata de manera única y hace con cada uno lo que no hace con ningún otro. Eso nos hace sentir exclusivos, únicos e irrepetibles. Mabel nos hace vivir una fantasía. El rato que se pasa con ella es verdaderamente especial y como dice el afilado xman, carajo, “nos hace sentir que tocamos el cielo”, desde la cama, con ella encima cabalgándonos.

Lawrence Durrell, mi gran maestro de la literatura decía en su maravillosa novela  El Cuarteto de Alejandría: Nunca conocemos la verdad del otro como en el acto físico del amor. Y pienso ahora que he estado con Mabel y después de haber conocido a bastantes Mabeles, que la fantasía que ella me ofrece me ayuda a descubrirme, a encontrar mi propia verdad. En esto, claro que difiero de Durrell, porque en lugar de conocer al otro, que en este caso es Mabel, al estar con ella me he descubierto a mismo un poco más, pues entre más fornicaba a Mabel más me sumía en su misterio seductor, más enigmática se volvía cuando creía que era más bien yo quién le había sacado a flote ese diablo orgásmico que ella trasuda con todo su voluptuoso cuerpo, su gestualidad, caricias y ese lenguaje tan seductor que nos susurra al oído o de pronto grita por toda la habitación, en momentos en que la cadencia orgásmica alcanza los decibeles explosivos que todos buscamos.

Mabel es un misterio, es una fantasía , es la chica del antifaz, aunque ya con la máscara en el suelo, Mabel sigue usando su antifaz. Ella es un enigma, seguramente tampoco Mabel sea su nombre de pila y eso es algo que muchos sabemos se aplica en los burdeles que visitamos. En el Night Club las chicas se llaman Genesis, Cordelia, Angel, Fabiola, Estrella… En la sala de masajes están Camila, Angelie, luzDelia, Carmela, Sonia y hasta Charlotte… Esa es la máscara sin el antifaz, en el caso de Mabel es diferente porque aunque ella no use la máscara siempre mantiene activo su antifaz y con ello nos sumerge en esa fantasía que nos hace creer y nos convence que ninguno otro como  nosotros la ha llevado a ese terreno orgásmico, húmedo y deliciosamente lubricado con que coronamos nuestra cita con ella.

Cuando le hacía fotos hace unos días, encaramado en las montañas de Alajuela, pensaba en la última película de Stanley Kubrik –Eyes wide shot-, una escena de la orgía en el castillo donde todos usan antifaz, donde todos ocultan su identidad para sin embargo ser ellos mismos y dejar en libertad esa necesidad de  exponernos y ofrendarnos los unos a los otros por medio del sexo como único discurso de validación del ser, sin apelar a las palabras, a poses innecesarias y falsas actitudes.

Lo que me gusta de Mabel es que al usar el antifaz nos ayuda a descubrirnos y a hacernos sentir nosotros mismos,  para ello utiliza esa técnica tan personal de fornicación donde nos cabalga de espalda y de pronto ejecuta un Split que nos hace sentir que estamos abajo, al final del tubo, en el night club y ella ejecuta una danza ritual sobre nosotros, los únicos, los originales, los irrepetibles. Qué manera de hacernos sentir singulares, aunque para ella todos estemos en el mismo canasto.

Las cosas por su nombre

Hemos construido nuestro propio techo y nos lanzamos ahora al mundo virtual, navegando de manera independiente por medio de este blog que ofrecemos desinteresadamente a nuestros amigos lectores.
Chuletón y sus amigos: Transilvano, Guerrillero y Elf7, todos con experiencias singulares desde su personalidad compartida y múltiple, interesados cada uno a su manera en explorar la sexualidad y la carne ardiente de féminas gustosas, amigas del placer y las cosas dichas por su nombre. Aquí llamaremos Damas a quienes se merezcan el epíteto y Putas a todas aquellas que no alcancen la categoría de damas, no es un asunto de tarifa sino de actitud y servicio. Así de sencillo.

Buscaremos sitios de diversión y entretenimiento donde existan posibilidades de aventuras sexuales para registrarlos y comentarlos, pretendiendo únicamente beneficiar a aquellos lectores que comparten los mismos intereses.

Aquí no hay moderadores blandengues, tampoco hay controladores de direcciones IP. Bienvenidas las personalidades múltiples y también las personas singulares con proyecciones diferentes, según los Nicks que quieran crear, siempre y cuando aporten significativamente al modelo general. Bienvenidos los lectores interesados y los que no, simplemente sigan su camino. La idea es que visitantes extranjeros y nacionales interesados dispongan de un espacio informativo sobre temas y sitios donde se respire la atmófera del Mundo Fornicario en Costa Rica.

 Esperen noticias muy pronto. Mientras tanto, acá les dejo una imagen elocuente del menú que pretendemos poner a su servicio.