El sexo por detroix pareciera ser la última fantasía del culiador masculino
cuando se trata de fornicar a una mujer. Puedo ver que el sexo homosexual, que
supone una penetración anal, no es la última fantasía del culiador, al cual no
le hace ninguna gracia el ano masculino ya sea para entregarlo o recibirlo; al
culiador le gusta la idea pero con una dama, hundirle el dardo y excavar a
fondo en esas aguas negras del cuerpo humano femenino, esa es la más grande
aventura.
No conozco una mujer que me haya confesado alguna vez que
disfruta del sexo anal, aunque existen muchas con ese tipo de tolerancia y sé
además que cuando lo hacen es porque están con su pareja, con el hombre que
gobierna su corazón y aunque no lo disfrutan ampliamente, sí entregan el ano a
su compañero porque son complacientes y saben que para un hombre cualquier
hueco es trinchera y más si se trata de una cloaca donde como las ratas pueden
refugiarse circunstancialmente, además suponen que nadie más que ellos llega
hasta esos manglares infectos.
El sexo anal es una fantasía, pero es también un acto egoísta, y es que a todos nos gustan los actos egoístas. Porque si con frecuencia hablamos de las mujeres que fingen orgasmos yo puedo contarles historias de mujeres que fingen disfrutar el anal y no es cierto, para nada. En lo personal no me disgusta el anal pero siento igual a como si la penetrara estilo perrito por detroix, es solo un cambio de hueco y quizás a veces es un poco más estrecha la cavidad y más lenta la penetración, pero ya adentro, me gustaría que hubiera un hombre que me explique cuáles sensaciones se experimentan diferentes cuando se hace anal que vaginal, es pura fantasía, vuelvo a insistir.
A veces escucho a las mujeres decir: con todos los hombres que me acuesto hago sexo vaginal pero solo con vos hago sexo anal, o sea ese orificio que me conduce hacia las aguas negras del organismo femenino solo me es dado a mí, en contraparte al orificio vaginal que es de acceso popular. No quiero ser grosero, ni rudo mucho menos, pero es así.
Conozco chavalos que han practicado el sexo anal sin protección y días después les arde el caño -o la uretra- al orinar, porque han adquirido una infección que se llama uretritis, que es ciertamente menor pero es molesta y se genera por la contaminación fecal que hay en el recto y penetra en la uretra durante el coito anal. Conozco mujeres que sufren de hemorroides por el daño que les causa a los tejidos la penetración anal; entre los homosexuales pasivos la hemorroides es como un resfrío permanente: les sangra y les duele el culo, lo tienen irritado y no es precisamente porque estén resfriados, sino que están constipados en sus tejidos internos. El ano no fue hecho para ser penetrado, sino para ser un canal de expulsión, en cambio la vagina es diferente, es un canal de expulsión y recepción.
Pero nos gusta el sexo anal, nos fascina saber que la chica con la que nos acostamos es capaz de hacerlo ya sea por una tarifa adicional o por el todo incluido, pero la fantasía es el anal, la aventura diferente, el lado oscuro de la luna, sin interesarnos siquiera saber si de verdad esa otra persona que está frente a nosotros siente o experimenta algo similar a lo que nosotros estamos gozando. Que viva el sexo anal, otra forma en la que el macho se manifiesta y marca su territorio.


No hay comentarios:
Publicar un comentario